La seguridad web suena a tema de expertos, pero para una PYME se reduce a unas pocas cosas bien hechas. No hacerlas es lo que termina en un susto caro. Esto es lo mínimo indispensable.
1. Certificado SSL (el candadito)
Es lo que hace que tu dirección empiece con https y aparezca el candado. Sin
él, el navegador marca tu web como “no segura” y espanta visitas, además de
perjudicarte en Google.
Hoy es gratis y estándar. Si tu web no lo tiene, es una señal de alarma sobre quién te la hizo.
2. Respaldos automáticos
La pregunta no es si algo va a fallar, sino cuándo. Un respaldo automático y reciente convierte un desastre en una molestia de minutos.
Pregunta a tu proveedor: ¿cada cuánto se respalda mi web y dónde? Si la respuesta es vaga, tienes un problema esperando a pasar.
3. Actualizaciones al día
Las webs hechas con gestores como WordPress necesitan actualizarse. Una web sin actualizar durante meses es la puerta de entrada más común para un hackeo. No es opinión: es la causa número uno.
4. Contraseñas y accesos
- Contraseñas distintas y fuertes para el hosting, el panel y el correo.
- Quita los accesos de gente que ya no trabaja contigo.
- Activa el doble factor donde se pueda.
5. Que los accesos sean tuyos
Si tu dominio, tu hosting y tu web están a nombre de un proveedor y no tuyo, tienes un riesgo distinto: depender de alguien para tu propia seguridad. Todo debe estar a tu nombre.
Qué preguntarle a tu proveedor hoy
- ¿Tengo SSL activo?
- ¿Cada cuánto respaldan mi web y dónde?
- ¿Quién actualiza el sistema y con qué frecuencia?
- ¿Están todos los accesos a mi nombre?
Las respuestas te dirán más sobre tu proveedor que cualquier folleto.
¿No sabes si tu web está protegida? Escríbenos y te ayudamos a revisar estos puntos, aunque tu web no la hayamos hecho nosotros.


