Cuánto cuesta una página web en Perú depende de tantas cosas que la respuesta honesta empieza por “depende”. Pero “depende” no ayuda a decidir, así que vamos con rangos de mercado y, sobre todo, con las razones detrás de cada uno: entender por qué una web cuesta lo que cuesta es lo que te permite comparar dos propuestas que parecen iguales y no lo son.
Estas cifras son referencias del mercado peruano, no una tarifa, y tampoco son nuestros precios: los nuestros los damos por escrito y cerrados en cada cotización. Sirven para que sepas en qué terreno te mueves antes de pedir presupuestos, también el nuestro.
¿Qué diferencia hay entre los tres rangos del mercado?
La diferencia no está en lo bonito que queda, sino en cuánto de la web es tuya y qué puedes hacer con ella después.
Plantilla adaptada — desde unos S/ 800. Se compra un diseño ya hecho y se le cambian textos, logo y colores. Sale rápido y barato, y para quien necesita una presencia mínima ya mismo, cumple.
Sus límites aparecen después: tu web se parece a otras muchas, el rendimiento suele ser flojo porque la plantilla carga funciones que no usas, y el día que necesites algo que la plantilla no contempla, no se puede.
Diseño a medida — desde unos S/ 2,500. Se diseña para tu negocio: tu estructura, tus servicios, tus textos. Incluye trabajo de posicionamiento, adaptación a móvil y un panel para que edites el contenido tú.
Es donde cae la mayoría de las PYMEs que se toman en serio su presencia digital, y donde la inversión empieza a devolver algo más que estar en internet.
Tienda o sistema — desde unos S/ 6,000. Ya hay catálogo, carrito, pasarela de pagos, stock y pedidos. El precio sube con cada conexión: facturación, despacho por zonas, sincronización con tu inventario.
¿Qué hace que un presupuesto suba de verdad?
Cuatro factores, y el diseño no es el principal. Van por impacto real:
- Cuántas plantillas de página distintas hay. No es lo mismo una web de cinco páginas que una de cuarenta. Cada tipo de página nuevo es diseño y desarrollo aparte; repetir una página existente con otro texto, en cambio, cuesta muy poco. Por eso dos webs con el mismo número de páginas pueden costar muy distinto.
- Las conexiones con otros sistemas. Enlazar con facturación electrónica, con una pasarela de pagos o con tu inventario es trabajo técnico serio, y es lo que más separa un presupuesto de otro.
- El contenido. Si entregas textos y fotos listos, el proyecto baja de precio de forma notable. Si hay que redactarlos y producirlos, es una partida en sí misma.
- Los idiomas. Duplicar el contenido no duplica el precio, pero sí lo sube: hay que traducir, mantener las dos versiones y resolver cómo se enlazan entre sí para Google.
¿Qué preguntar antes de aceptar un presupuesto?
Cinco preguntas. Las respuestas te dirán más sobre el proveedor que la cifra final:
- ¿El dominio y el alojamiento quedan a mi nombre? Si la respuesta no es un sí rotundo, no sigas.
- ¿Me entregan el código y todos los accesos?
- ¿Cuánto cuesta el mantenimiento mensual y qué incluye exactamente?
- ¿Qué pasa si encuentro un error después de la entrega? Debe haber un plazo de garantía por escrito.
- ¿Puedo editar el contenido yo mismo o dependo de ustedes para cambiar un precio?
Esa última es la que más dinero ahorra a medio plazo. Depender del proveedor para cada cambio de texto convierte una tarea de dos minutos en un correo, una espera y a veces una factura.
¿Qué costos anuales no aparecen en la propuesta?
Los recurrentes, que son los que sostienen la web una vez publicada:
| Concepto | Referencia anual en el mercado peruano |
|---|---|
Dominio .pe |
S/ 110 – 200 |
| Alojamiento | S/ 200 – 800 |
| Mantenimiento | desde S/ 0 si es estática y no la tocas |
El mantenimiento puede ser cero de verdad si la web es estática y no cambia. Pero si tiene tienda, usuarios o pagos, presupuéstalo desde el principio: una web sin actualizar es una web vulnerable, y arreglar un sitio comprometido cuesta más que haberlo mantenido.
Dos costos más que conviene tener en el radar aunque no sean de la web: las fotos, si no las tienes, y lo que vayas a invertir en que la gente llegue. Una web sin visitas no falla por estar mal hecha.
¿Cuánto deberías gastar tú?
La pregunta correcta no es cuánto cuesta, sino cuánto te va a devolver. Y eso se calcula con dos números tuyos.
Piensa en tu ticket promedio y en cuántos clientes nuevos al mes serían suficientes para que la inversión tenga sentido. Si vendes proyectos de cierto volumen, un par de clientes al mes justifican casi cualquier presupuesto de esta lista. Si vendes productos de precio bajo, el cálculo es distinto y probablemente te convenga empezar más abajo.
Si no tienes claro ese número, ese es el problema a resolver antes que la web. Empieza por saber de dónde vienen hoy tus clientes y cuánto vale cada uno.
¿Qué señales indican que un presupuesto es demasiado barato?
No el precio en sí, sino lo que se omite. Desconfía cuando:
- No detalla qué incluye, solo dice “página web profesional”.
- No menciona quién carga el contenido, que es la mitad del trabajo.
- No dice nada del después: mantenimiento, garantía, soporte.
- Se incomoda con la pregunta del dominio a tu nombre.
- Promete posicionamiento en Google en un plazo corto. Nadie puede garantizar eso, y quien lo hace suele usar métodos que acaban penalizados.
Una propuesta barata y completa existe. Una propuesta barata y vaga casi siempre significa que lo que falta se cobrará después o directamente no se hará.
La forma práctica de compararlas es pedir que todas detallen lo mismo: número de tipos de página, quién escribe los textos, quién sube las fotos, qué conexiones incluye, cuánto dura la garantía y qué cuesta el mantenimiento. Con ese cuadro delante, dos propuestas que parecían separadas por miles de soles muchas veces resultan ser cosas distintas, y una de ellas deja de parecer cara.
En resumen
En el mercado peruano hay tres rangos —plantilla, diseño a medida, y tienda o sistema— y lo que mueve el precio dentro de cada uno son cuatro cosas: número de tipos de página, conexiones con otros sistemas, quién produce el contenido e idiomas.
Presupuesta también lo anual: dominio, alojamiento y mantenimiento. Pregunta por los accesos a tu nombre antes que por el diseño. Y decide el monto a partir de lo que vale un cliente para ti, no de lo que cuesta la web.


