Antes de empezar te haremos una pregunta incómoda: ¿de verdad necesitas una app? En la mayoría de casos que nos llegan, una web bien hecha resuelve lo mismo por una fracción del costo.
Cuando sí hace falta, la hacemos bien.
Cuándo tiene sentido una app
- El usuario entra varias veces por semana, no dos veces al año
- Necesitas notificaciones push que lleguen sí o sí
- Usas cámara, GPS o funcionamiento sin conexión
- Es una herramienta interna para tu equipo de campo
Si tu caso no está aquí, te lo diremos y te propondremos algo más barato.
Qué hacemos
Desarrollamos con una sola base de código que genera las dos aplicaciones, Android e iOS. Eso reduce el costo casi a la mitad frente a programar cada una por separado, y las mantiene siempre iguales.
Qué incluye
- Diseño de la interfaz adaptado a cada sistema
- Aplicación para Android e iOS
- Publicación en Google Play y App Store
- Notificaciones push configuradas
- Panel web para que administres el contenido de la app
- Capacitación y documentación
Los costos que casi nadie te menciona
Una app no termina el día que se publica:
| Concepto | Costo |
|---|---|
| Cuenta de desarrollador Apple | ~$99 al año |
| Cuenta de Google Play | ~$25, pago único |
| Actualizaciones por cambios de iOS/Android | Variable |
Te los decimos desde la primera reunión. Una app sin mantenimiento acaba dejando de funcionar sola.
La alternativa intermedia
Existe algo entre una web y una app: una PWA, una web instalable en la pantalla de inicio, que funciona sin conexión y envía notificaciones. Sin tiendas de aplicaciones ni procesos de aprobación, y por mucho menos dinero.
Para buena parte de los proyectos que nos piden como app, esto resuelve el problema. Te lo plantearemos si vemos que encaja.